La construcción de Estados Nacionales fue un fenómeno típico del siglo XIX, tanto en Europa como en América. Los Estados Nacionales surgieron como reacción a los Estados absolutos,adquiriendo un carácter inclusivo.

"Los nuevos Estados fueron diferentes de los Estados absolutos, porque en éstos la identificación política se realizaba con una persona, el príncipe o el rey y porque en la convivencia cotidiana los vínculos dominantes eran los de la localidad o la región. En cambio, en los nuevos Estados, se constituyeron naciones. Los vínculos se ampliaron, los arcos de solidaridad se extendieron por encima de la localidad o de la región y las viejas formas de identificación política con la persona del príncipe o del rey, se trasladaron hacia símbolos del colectivo, que reflejaban su aspiración a la soberanía.
Los factores constitutivos de una nación fueron básicamente dos: el vínculo emocional a través de símbolos, conceptos y valores, y la interdependencia funcional de las acciones cotidianas de una sociedad. Estos factores vincularon a un grupo de hombres identificados como "nosotros""(Perla Zelmanovich y otros).
La enseñanza de la historia no llegó a las aulas con el fin de formar conocimientos y habilidades cognitivas, sino específicamente de favorecer, a través de su enseñanza, un proceso de identificación con los valores de la nacionalidad.

"Con la generación pedagógica de 1866, que extiende su período de predominio o gestión hasta 1880 aproximadamente, comienza a organizarse legalmente la instrucción pública. En esta etapa, tanto Mitre como Sarmiento y Avellaneda, continuarán en sus gestiones gubernativas, la tarea empeñosa de llevar a feliz término el ideal largamente forjado de consolidar la conciencia nacional" (Manganiello Ethel).
En este contexto, la escuela era un instrumento para generar sentimientos de pertenencia, enseñar y transmitir la memoria colectiva, y la historia del país como construcción social y cultural. Las conmemoraciones de las fiestas patrias constituían una parte central del calendario escolar.

* El origen de nuestros antepasados ( 12 de Octubre)
* El nacimiento de la Nación ( 25 de Mayo y 9 de Julio)
* El respeto a los próceres que participaron de las gestas (San Martín y Belgrano)
* La defensa de los símbolos que nos representan (Himno y Bandera).
Este propósito perduró en la enseñanza durante muchas décadas, tendencia más o menos acentuada según la ideología del gobierno de turno. Se enseñaba fundamentalmente aquello que pudiera mostrarse a los ojos de los alumnos como magno, glorioso, digno de orgullo.
Muchos recuerdan los actos escolares con emoción; otros sonríen con algo de tristeza y otros sólo conservan imágenes borrosas. La diferencia suele radicar en la época en que cursó la primaria o la secundaria: hubo momentos en que los actos reflejaban una sociedad que buscaba un futuro común y otros en que los odios internos volvían sin sentido los discursos sobre el respeto, la libertad y la justicia. Aún hoy en la mayoría de los actos escolares, perdura una rigidez histórica.
A partir de los años `30, la lucha contra la heterogeneidad cultural empezó a reemplazarse por un nacionalismo que enfrentaba el peligro encarnado en el comunismo.
Se hizo mucho hincapié en el respeto a los símbolos nacionales. En esta década se reglamentó la versión oficial y obligatoria del Himno Nacional para las escuelas y se estableció el Día de la Escarapela y el de la Bandera.
En las primeras décadas del siglo era común que se realizaran grandes actos en las plazas.

El Ministerio fijaba pautas sobre la forma de desarrollar estos actos.
Se reforzaba la unidad imaginaria del país: en los actos participaban, además de los docentes y alumnos, soldados, sacerdotes y representantes de los gremios.
El justicialismo tenía un discurso que subrayaba la idea de un pueblo unido.
Cuando llegó la Revolución Libertadora, una parte de la Nación festejó y la otra quedó afuera. A partir de ese quiebre, el acto patriótico se recluyó en la escuela.

A fines de la década del `70, en Londres, se genera un gran movimiento juvenil que representa la crítica más severa a los valores establecidos: el movimiento "Punk".
Ellos cuestionaron la misma esencia del valor. Así, marcaron de alguna manera los tiempos por venir: la posmodernidad que se origina en una reacción ante los valores de la modernidad . El hombre se desorienta y la historia carece de finalidad.
Surge la moda "retro" y lo pasado se vuelve objeto de culto irónico.
La posmodernidad tiene como característica: el desencanto.
Hoy nos invade la certeza de lo frágil y efímero del ritual escolar para integrar esos valores y tradiciones que, expresados en los mitos que recrean las efemérides, no son retomados por la sociedad.Hoy, los actos dejaron de ser inmutables y comenzaron a cambiar: el Himno Nacional interpretado por Charly García en versión de ritmo de rock o los nuevos escenarios virtuales en su desarrollo con el uso de las TICs.
Palabras Alusivas: los discursos en los actos escolares 1960-1976
El discurso en los actos escolares es parte central de las celebraciones; ahí el docente
pronuncia las palabras alusivas a la conmemoración de la efemérides, forma parte de las
narrativas escolares orientadas a valores morales, el narrador trae un mensaje del pasado el cual serviría para comprender el presente . La historia en sí misma se torna maestra. El corpus analizado son discursos pronunciados en escuelas públicas primarias de la Provincia de La Pampa entre los años 1960 y 1976. En ellos no se advierte una intención explicativa, interesa la ejemplaridad de los héroes y la exaltación de las gestas que fundaron la nación, fuente de inspiración de nuevas obras heroicas.