martes, 20 de septiembre de 2011

DÍA INTERNACIONAL DE LA PAZ



La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 21 de septiembre "como Día Internacional de la Paz, y estará dedicado a conmemorar y fortalecer los ideales de paz en cada nación y en cada pueblo y entre ellos".

En un mensaje emitido en conmemoración del Día, en septiembre de 1998 el Secretario General rogó "a todo los líderes de las naciones en guerra que dejen a un lado sus propias ambiciones y que piensen en su pueblo, que resistan a la tentación de buscar la gloria por medio de la conquista y que reconozcan que la capacidad de gobernar pacíficamente, por si sola, les traerá a ellos y a sus pueblos las recompensas que merecen".

No es gratuito pensar en la necesidad de conmemorar un día de estas características. En tiempos convulsos como los que vivimos actualmente, se hace obligatoria una reflexión sobre los valores que sustentan nuestra cultura. Si hacemos de la violencia y la venganza el valor principal de nuestra convivencia no podemos pedir que las personas reaccionen con comportamientos pacíficos ante cualquier conflicto o situación.


Sin embargo, si nos convencemos de una vez por todas de que sólo a través del valor de la Paz puede conseguirse un mundo mejor, empezaremos a cambiar nuestras actitudes y comportamientos, desde lo cotidiano hasta lo más excepcional de nuestras vidas. Si no, seguiremos asistiendo al imperio de la violencia en todas sus caras, la mayoría de las veces disfrazada de "justicia".

El cambio de valores empieza por cambiar la forma de pensar de las personas. Si pensamos que a través de la violencia se solucionan los conflictos, seguirá habiendo violencia. Debemos ser valientes y fuertes para intentar llevar a cabo los ideales de la vida en paz, primero con nosotros y después con los demás. 
Los medios de comunicación y la educación deben ser las "armas" fundamentales de esta nueva forma de "guerra" por la paz. 
La batalla que más merece la pena en los tiempos que corren es la de la paz, para esto sí que hay que ser verdaderamente valientes: es muy fácil llamarse a si mismo "valiente" cuando se utiliza la violencia para solucionar un conflicto: en realidad es el mayor acto de cobardía que existe. La paz requiere un esfuerzo, al contrario que la violencia, que es una reacción primaria y visceral. Y merece la pena, intentémoslo.

¿Cómo podemos actuar desde nuestra tarea docente para que esta fecha no pase desapercibida en nuestras aulas?

Muchas son las ideas que pueden surgir. 
Desde hacer murales, investigar sobre los grandes pacifistas y Premios Nobel de la Paz, desde la reflexión dando a conocer qué cosas podemos hacer nosotros y las personas que nos rodean para colaborar con la paz, o desde el juego.



Un juego que hemos practicado en nuestra infancia es el siguiente:




"Se disponen tantas sillas como jugadores formando un círculo, con el respaldo hacia el centro. Todos los jugadores se sitúan de pie por fuera de dicho círculo.

Mientras suena la música, todos se mueven a su ritmo dando vueltas alrededor del círculo de sillas, siempre en el mismo sentido. Cuando la música deja de oírse, todos buscan una silla en la que subirse.
El objetivo del grupo es que nadie toque el suelo. Si lo consigue se quita una silla y se reinicia el juego. Lógicamente, varias personas pueden compartir una misma silla.
¿En cuántas sillas es capaz de meterse el grupo?"


Este tipo de juegos cooperativos se caracterizan :

  • Por que las metas son compatibles para todos los jugadores.
  • Porque existe interrelación entre las acciones de los participantes.
  • Porque este tipo de interrelación no es de oposición, es decir, las acciones de un jugador tienden a favorecer las de sus compañeros, en lugar de perjudicarlas.
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Imagen: Trastadas de mamá
FUENTE: UNESCO


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