viernes, 14 de octubre de 2011

Propuesta didáctica: Crisis, revolución e independencia



25 de mayo, 20 de junio, 9 de julio, 12 de agosto, 17 de agosto, son fechas que convertidas en efemérides escolares suelen fragmentar la comprensión de un período fundamental de nuestra historia. Trabajar los puentes y continuidades entre sucesos y personajes a los que esas efemérides hacen referencia, permite aproximar a nuestros alumnos a debates hoy vigentes. 

Por Juan Balduzzi, Gladys Bravo y Héctor González 

Puentes y continuidades
Las efemérides escolares y las preguntas sobre el presente

“Uno podría preguntarse con todo derecho: 
¿la Revolución de mayo fue un acto económico,
un acto político, un acto militar? 
Y responderse: no, fue un acto escolar”.
Felipe Pigna

¿Cuál es el tratamiento que se le otorga a la historia en la escuela? ¿Es sólo a través de los actos escolares? ¿Qué relato se repite desde el comienzo de la escolaridad?. 

Cuando el país estaba en formación, Mitre descubre que contar la historia es un hecho político y organiza, en función de los intereses del sector social al que representa, un relato de los comienzos de la nación. 

Más tarde la escuela transforma la historia en efemérides salpicadas a lo largo del ciclo escolar. Así “la gente no puede comprender un proceso que se desenvuelve, no puede comprender de dónde viene cada cosa y en qué va a derivar.”(1)

25 de mayo, 20 de junio, 9 de julio, 12 de agosto, 17 de agosto, son fechas que, convertidas en efemérides, dan cuenta de acontecimientos y personajes aislados entre sí. Reinsertar esos sucesos en los procesos históricos de los que forman parte, abre una mirada interrogadora sobre un momento fundante de nuestra historia.

La Revolución, ¿terminó el 25 de mayo?. El Belgrano que aparece ligado a la creación de la bandera, ¿por qué fue miembro de la Primera Junta?, ¿estuvo en Tucumán el 9 de julio?. ¿Por qué las provincias del litoral no van al Congreso de Tucumán?. ¿Qué pensaba y a quién representaba Artigas?.¿Qué pensaba San Martín sobre la Independencia?, ¿cuántos años vivió en las Provincias Unidas del Río de la Plata? 

Relacionar y dar respuesta a preguntas como éstas conjugan un tiempo continuo luego del cual Argentina empieza a ser Argentina.

Esta propuesta se fundamenta en el propósito de establecer puentes y continuidades entre los acontecimientos y personajes a que hacen referencia las efemérides mencionadas. Propone para ello trabajar algunos aspectos recortados de ese complejo momento histórico desde los siguientes conceptos:

La Revolución de Mayo no fue un movimiento local, sino parte de un proceso revolucionario latinoamericano.

Fue una revolución larga, no sólo de mayo de 1810; un proceso de años de nuestra historia en los que se discutía un país en construcción. 

Implicó conflictos, luchas de ideas en torno a las formas de gobierno y de participación de los pueblos en la definición de sus destinos. 

Los sujetos involucrados protagonizaron luchas políticas y militares encarnizadas, desde diferentes miradas y procedencias.

La ritualización y formalismo en que ha caido el tratamiento de las efemérides en la escuela, ayuda en gran medida al desinterés que muchas veces nuestros alumnos manifiestan por nuestra historia. Así planteadas, no sólo fragmentan los procesos históricos dificultando u ocultando su sentido; producen, sobre todo, una banalización o un desplazamiento hacia un pasado remoto de problemáticas políticas y sociales que atravesaron y siguen atravesando la realidad de nuestro país.

El propósito último de esta propuesta es resignificar las efemérides en relación a los problemas que viven y perciben nuestros alumnos en su propia realidad. Que las continuidades que puedan encontrar entre los hechos del pasado, sean también puentes a la interrogación y comprensión sobre su presente. 

El pasado 24 de marzo, se generalizó en la sociedad una discusión sobre si su instauración como Feriado Nacional y como efemérides escolar banalizaba o vaciaba de contenido un acontecimiento doloroso y fundamental de nuestra historia reciente. ¿No es necesario ampliar esa discusión a los otros acontecimientos trascendentales de nuestra historia que han quedado ritualizados en los actos escolares?

El relato del pasado es una herramienta de la política que implica tomar una postura respecto de la historia, pero también respecto del hoy y del futuro que queremos. Los caminos de la memoria de un pueblo no son neutrales, en ellos se ponen en evidencia las construcciones hechas respecto del pasado y las aspiraciones respecto de su futuro.

Notas:
1. Marcelo Pose “Bajar los ‘próceres’ de las estatuas”, página 18 de 
 Revista La Educación en nuestras manos, N° 76, junio de 2006


Fuente:SUTEBA



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